Por Miguel Ángel Fdez. del Valle, en Madrid, a 10 de noviembre de 2003.
"LA PICADURA DEL ESCORPIÓN", o pequeño mosaico de impresiones acerca del polémico compromiso de Su Alteza Real, Don Felipe, y, en adelante, Doña Letizia.
Para mí el ser humano es un misterio que de tanto misterio me aburre.
La monarquía, un lunar discreto y benigno con el que algunas generaciones nacemos. Y sí, lo reconozco, os casáis los dos, ¡pero la protagonista pareces tú, Letizia!
Lo bueno: nacer especial. Lo malo: saber que lo eres. Y lo peor: tratar de disimularlo, pues tarde o temprano te harán elegir entre el complejo o la arrogancia, entre el feminismo o el machismo, lo blanco o lo negro, y como los extremos se tocan, así que todo siga igual.
Felipe, Letizia, ya nada será lo mismo para la Corona, lo vuestro es como lo de la picadura del escorpión que se suicida cuando se sabe en cierto peligro. Lo que pasa es que este escorpión se desangra en azul, ya cumplió su papel y no tiene futuro.
Puede que nuestros monarcas hayan perdido el equilibrio, pero ¿no estaría esa cuerda roja sobre la que andan devorada por el paso del tiempo? Los tres tenemos una cosa en común: que todavía vemos el mundo con ojos de niño. Pero claro, yo no tengo gente que me grite: "¡Don Felipe: ame o abdique!"
Me pregunto si el destino permite improvisar cuando ese destino es compartido y lo pagamos todos... Pero tal como está España con esto del País Vasco y Cataluña, los que hoy se hacen cruces por vuestra decisión quizás mañana le agradezcan a la Casa Real que no renunciara a nada. Ni al Amor, ni al Trono. No olvidéis que este es el país del péndulo, el botellón y el pelotazo.
Lo cierto, Letizia, es que no te conozco personalmente, sólo sé lo que dicen; pero te miro, te escucho y te intuyo -y hasta aquí mi opinión-: tienes el carisma de la gente que se está haciendo a sí misma -y digo haciendo, pues la juventud y la pasión a veces nos juegan muy malas pasadas-. No, no eres una mediocre salida de la cultura basura, como esos tertulianos y bufones que se autoproclaman artistas -modelos a seguir-, con los que la televisión lleva años queriendo lavarnos el cerebro. Ahora representas a esos cientos de chicas, a esos jóvenes, a esa gente que, con virtudes y defectos, al menos aspira a algo mejor. Gente que se sabe poseedora de un espíritu que, como el Universo, está en constante expansión; aunque a veces eso nos haga esclavos de nosotros mismos. ¡Y quién no lo es! Yo, a esa gente, hacía tiempo que la creía escondida.
Don Felipe, no sé si "Este Traje" te queda grande o pequeño, o si tú no lo pediste, no te conozco en persona, sólo sé lo que dicen; pero te miro, te escucho y te intuyo -y hasta aquí lo que opino-: se te ve enamorado, y de nuevo veo que vosotros, como yo, siempre miraremos al mundo con ojos de niño. Y si no mira por qué guiño el destino se empeñó en que Letizia se escribiera con "z", de Alteza.
Es extraño observar cómo, en nuestros días, la monarquía resulta más Real que la Política. Mientras que el gobierno se ha distanciado del pueblo, la monarquía se ha acercado. ¿Quiénes son hoy los Aristócratas e Intocables?
No, si al final tendremos que reconocer que siempre ha habido clases...
Precioso, tengo que leerlo todo con calma.
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