"EL ALMA ENTRE REJAS"
Por Miguel Ángel Fdez. del Valle, en Madrid, a 28 de octubre de 2003.
(Prólogo)
El pasado lunes, día 27 de octubre de 2003, fui invitado por Pilar Barrado y Pilar Freiría -en adelante Pilaruca- a participar en unas conferencias en la cárcel de hombres de Alcalá Meco, en Madrid. Todo ello gracias a la ONG "Gestores para la libertad", iniciativa de don José María Ruiz-Mateos.
Allí tuve el honor de compartir con los presos unas nociones acerca del papel de la música en la radio, y, en especial, de cómo optimizar las posibilidades que ésta nos ofrece.
La clase acabó con un ejercicio consistente en que ellos mismos desarrollasen, cada uno por su cuenta, su propio programa: elegir una sintonía, una estructura, frases con las que identificarse, canciones..., a fin de que, más allá del papel de la música en la radio -y de las rejas- descubriesen, poco a poco, su personalidad -quiénes son-, pues creo firmemente que la mejor manera de ayudar a los demás pasa por el profundo conocimiento de uno mismo; seas reo o no, para prevenir o para no recaer.
Aquella noche, al acostarme, estuve repasando mentalmente las conversaciones, sus caras, sus nombres..., asociándolos -algunos de esos nombres y frases los reproduzco a continuación-, e intenté imaginarme a mí mismo viviendo en la cárcel.
No pude, no lo conseguí, pero este fue el resultado.
"EL ALMA ENTRE REJAS"
Hola, podría llamarme Julio, José, Javi o Miguel, pero soy Luís -si se te olvida acuérdate de Aute-. Bienvenido, entra, te estaba esperando; eso es algo que se aprende muy bien aquí, en la cárcel, donde la mejor manera de pasar el tiempo es aprovechándolo. Ahora estudio tres asignaturas que tenía pendientes, fumo menos, hago deporte y he dicho a mis padres que les quiero, cosa que no había hecho antes.
Ningún Padre debería morirse sin escuchar a su Hijo decirle te quiero... Ni ningún hijo a su padre. Nadie.
Llevo semanas aquí, pero todavía no sé "de cuánto" será la condena, sólo sé que hay mañanas, al despertar, que no recuerdo si mi casa es mi "chabolo" o si mi "chabolo" es mi casa.
El "chabolo" es como un dormitorio en la cárcel, pero es una celda. Y eso es lo peor: que te llegas a acostumbrar. Cuando salga me esperan una familia, una novia, algunos amigos, una Vida por seguir y un pasado que ocultar; que aunque suene cobarde la cobardía no es mía, sino de una sociedad que a veces prefiere mirar a otro lado a dar una segunda oportunidad, escondiendo su miedo y su parte de culpa.
El tiempo se desliza por estos largos pasillos largos... Infinitos. En estos pasillos hace falta una Madre.
Todo es blanco y gris: los techos, los gruesos muros, la rutina. Todo, menos las pesadas puertas de rejas negras que se abren y se cierran continuamente a mi paso -no sin antes informar al funcionario-. Y el Tiempo... El tiempo es un ladrón, él es el preso más viejo aquí.
Los demás se dividen en tres: los que han podido evitarlo pero la codicia los perdió; los que no han podido por no haber conocido nada mejor; y otros, como usted o como yo -querido oyente-, que no sabemos qué nos depara el futuro.
Cuando pienso en ésto, se me seca la garganta...
Dedicado a Carmen Lovelle, Pilar Barrado, Pilar Muñoz y Pilaruca, porque yo he visto cómo todos los presos de la cárcel de Alcalá Meco las quieren y las respetan. Ellas son la luz en la sombra. Y a ellos, los presos, por su calor y por ayudarme a valorar lo que tengo. Aunque a veces me parezca poco...

Sibyla dijo
Precioso....enhorabuena por tu escrito, me ha encantado.Es dificil encontrar gente tan sensible, sobre todo al complicado caso de las cárceles. Ya era hora que alguien hiciera una reflexión sobre los que habitan en nuestras prisiones.
Un saludo y sigue deleitándonos con más escritos.
24 Noviembre 2005 | 04:32 PM